Juan Rivero Rodríguez

Tuve la fortuna de comenzar trabajando como aprendiz con la escultora y ceramista Paloma Marggi, que me animó a matricularme en la Escuela Oficial de Cerámica de Madrid. Por aquel entonces cayó en mis manos el manual del ceramista de Bernard Leach, cuya visión de recuperación de la alfarería tradicional aunada con las técnicas orientales y su filosofía completaron mi pasión por la cerámica.

A partir de entonces he compaginado la enseñanza de la alfarería con distintas actividades relacionadas con el desarrollo rural, así como la elaboración de mis propias piezas utilitarias y la dinamización de obras colectivas en el entorno rural. Todo, con una fuerte vinculación al territorio.

Dentro de la alfarería trabajo el torno y la laminadora, decoro utilizando transferencias de imágenes, esgrafiados y pintura con engobes y óxidos, cociendo en baja temperatura. 

 
 
 
 
 
 
 
 

Me intereso por las cocciones experimentales con leña y rakú. Además, para las obras colectivas nos centramos en azulejería y decoración con grasas y tercer fuego, o murales en terracota, diseñados mediante procesos de investigación-acción participativa.

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